dilluns, 21 de maig de 2012

MICRORELATS de la microbiblioteca : desembre 2011


Miscelánea
Aunque no sabría precisar con exactitud el inicio, les puedo asegurar que todo se precipitó con el gol de Yestättâmwien en la final del mundial de jedbol.
 
Habían aflorado como geranios desde hacía meses y al día siguiente fue una eclosión primaveral. Banderas azulverde se tostaban al sol de la mañana en los balcones. Por fuera, como los calzoncillos de supermán, donde más sentido tienen.

En pocos días toda suerte de emblemas florecieron a modo de réplica. Banderas azulverde de múltiples franjas, un par de amarillas con estrella de nueve puntas (¿de dónde serán éstos?), una que nos tiene a todos preocupados y que colgó el Sr. Nagamoto, recién llegado de Fukujima y que es un enorme sol fluorescente que incluso ilumina la calle por la noche. La fachada devino un catálogo Pantone, un tabloide gigante para ciegos de palabras y sordos de sentimientos, y ahora hasta se pueden leer mensajes del tipo "No se vende, Compro (razón; Allí), Vendo (razón; Mucha), Me vendo (sin razón), No más Karteles (sic), Ocupa tu vecino", y cosas de similar envergadura.

Y aquí me tienen, entre gritos e insultos, mediando entre vecinos para llegar a un acuerdo que nos devuelva un poco aquel edificio original que estrenamos apenas hace unos años. Como presidente de la comunidad no me queda otra. Yo, para no desentonar, he decidido escribir el acta en una enorme sábana blanca y colgarla desde la azotea.
Francesc

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Sin retorno
Frente al espejo, el vampiro soltó una lágrima. Nunca podría saber si iba bien vestido.
Antonia G.

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